|
Tierra y Vida, Boletín # 8 Enero/Marzo de 2008
La legitimidad de la protesta social en el marco de la erradicación de la coca en el Bajo Cauca Antioqueño.
Consecuencias y proyecciones.
Para hablar de las recientes movilizaciones campesinas en contra de las erradicaciones de cultivos ilícitos en el Bajo cauca Antioqueño -con aspersión aérea y manual- que trastocaron la cotidianidad de algunos de los municipios Antioqueños como Tarazá, Nechí Valdivia, hay que hacer previamente una explicación sobre como se ha configurado la economía y la sociedad en estas regiones de Antioquia, para poder entender cual es el contexto en el que se producen estas movilizaciones. Vamos a tomar como punto de partida inicialmente la caracterización que hace de una de estas subregiones, la actual administración del departamento de Antioquia en su página oficial:
“El bajo cauca. La ruta del oro el ganado y la pesca, ríos y naturaleza en todo su esplendor, el bajo cauca es una tierra de gente cálida como su clima, que Se dedica principalmente a la ganadería y a la minería. Además del paisaje los visitantes pueden disfrutar de un atardecer de las actividades cotidianas de una finca ganadera, de cabalgatas, de una noche de vallenatos y de excelentes asados, el bajo cauca es un destino para vivir una aventura natural.”(1) Se parte de esta descripción no por que se crea que esta es la mas adecuada para dar cuenta de las particularidades de la región, sino que este punto de vista, junto con algunos datos y hechos provenientes de otras fuentes, permitirá entender la compleja realidad de esta zona del departamento.
De esta descripción promocional casi paradisíaca, incentivadora del turismo, podríamos deducir varios elementos que son importantes de para analizar el Bajo Cauca como Región en sus aspectos económicos y sociales.
Ganadería, minería, pesca y turismo son los principales renglones que compondrían la economía de esta subregión, en el marco de la legalidad. Habría que añadirle la explotación maderera que ha tenido bastante auge en los últimos años.
MINERIA.
De acuerdo con algunas descripciones institucionales el bajo Cauca para el año 1997 producía cerca del 50 % del oro que produce todo el departamento(2), lo que permite entender la importancia de la minería en la región. La minería en esta región se explota en veta y en aluvión, pero actualmente se ha convertido casi en una actividad de subsistencia debido a una crisis profunda que azota a este sector. Es la oportunidad de hablar un poco de la historia del bajo Cauca como región, para lo que habría que resaltar que esta es una zona de colonización muy antigua y sus dinámicas siempre han estado asociadas a la minería. De acuerdo con Clara Inés García, Cáceres fue la Segunda Ciudad Fundada en tiempos de Colonia ya que “en la región que hoy conocemos con el nombre de se internaron los españoles en busca de nuevos caminos, poblado de indios, y riquezas. El capitán Don Alonso de Heredia, en 1535, navegó por el río Cauca, atravesó lo que hoy conocemos Cáceres, Taraza y Valdivia.”(3) De acuerdo con esta misma autora “a finales del siglo XVI lo que hoy denominamos Bajo Cauca eran extensos territorios llenos de canalones y de agujeros, con los cauces de las aguas derivadas en acequias, y cuadrillas de esclavos manejadas por españoles dedicadas al Barequeo, a la tala de árboles y al desboronamiento de las laderas ribereñas. Los litigios por derechos de aguas y minas constituían los conflictos más recurrentes.”(4)
Las anteriores citas nos sirven para dar cuenta de lo importante que ha sido la minería para esta región, prácticamente desde empezado el proceso de Colonización española. La minería decayó en los siglos XVII y XVIII por diversos factores, lo que a su vez hace que la importancia de la región decaiga como lo consigan la misma autora: “parece poder afirmarse que efectivamente la minería decae hasta alcanzar su colapso a mediados del Siglo XVIII.”(5) Solamente hasta principios del siglo XX es que la zona vuelve a ser centro de atracción de compañías mineras como la Pato y la Frontino Gold Mines.
Actualmente se aspira a que la minería recupere el auge de otros momentos de su historia, pero la falta de inversión del estado, lo obsoleto de las tecnologías aplicadas a la extracción de minerales y la corrupción relacionada a las regalías, hace que esto sea inalcanzable por el momento. Siglos de minería en la región han dejado fuertes secuelas en términos económicos, ambientales y sociales.
De acuerdo con la descripción que hace la dirección de regionalización de la universidad de Antioquia “La minería en el Bajo Cauca no sólo ha causado graves daños al sistema ecológico, sino que también ha generado inseguridad social, déficit de servicios públicos básicos de vivienda en las áreas urbanas, insuficiencia en los centros de salud, inadecuada nutrición infantil y carencia de servicios asistenciales, sobre todo en barrios subnormales resultado de las migraciones laborales o de éxodos campesinos por violencia. Los altos niveles de contaminación de las aguas por cianuro y mercurio utilizados para la explotación han generado deterioro ambiental y el deterioro de la salud pública. También los factores fisiográficos y a las formas rudimentarias de extracción del material, la región está en permanente alto riesgo de emergencias y desastres, como los desbordamientos de los ríos por sedimentación o por cambios cíclicos de sus cauces.”(6) Para reafirmar lo efectos nocivos para el medio ambiente de la minería citamos un fragmento del diagnostico de la subregión, que hace parte los documentos institucionales del Plan estratégico de Antioquia-PLANEA-, donde se dice que “la explotación antitécnica causa degradación de terrenos y contaminación de las corrientes con vertimientos de sustancias químicas y sólidas.”(7)
Lo anterior permite afirmar que aunque en esta subregión la minería tiene una importante historia-casi paralela al la configuración de esta región- , no ha servido para jalonar un desarrollo para todos los habitantes de la región. Ni siquiera de acuerdo con los factores necesarios para generar una economía de mercado, la minería ha sido jalonadora de estos procesos. Como se afirma en uno de los documentos institucionales que hace parte del Plan estratégico de Antioquia, “la explotación aurífera no significó para la región una reactivación de la base productiva evidenciada en su capacidad de generación de valor agregado, ni tampoco la generación de vínculos comerciales entre las cabeceras de la región, ya que la explotación del oro no alcanza a generar suficientes encadenamientos productivos, que propicien dinámicas de inversión en la región, situación limitante que impide su desarrollo.”(8)
En síntesis se podría afirmar que la minería, pese a las grandes riquezas que genera y ser la primera actividad económica de los habitantes de la región, no impacta a las comunidades en términos de su desarrollo social, y tampoco genera la infraestructura y los factores necesarios para revertir esta tendencia hacia el futuro. Por el contrario, como ya se dijo anteriormente, los siglos de minería han dejado una negativa e imborrable huella ecológica y social. Los otros sectores que componen la economía de la región van en esta misma dirección.
GANADERIA.
La ganadería que se configura como el segundo renglón de la economía de la subregión tiene impactos limitados sobre el desarrollo. Ocupa en pastos aproximadamente el 14% del área total del departamento y el 35% de la subregión en esta actividad y se desarrolla en propiedades de grandes extensiones. La dirección de regionalización de la Universidad de Antioquia caracteriza la ganadería en esta subregión como “extensiva, poco productiva y no tecnificada y genera poco empleo, pues sólo se requiere un trabajador por cada 200 hectáreas.”(9) Esta baja productividad se ve reflejada en el siguiente cuadro donde se visibiliza frente al resto del departamento la ineficacia de este sector de la economía.

La concentración de la tierra en medio de la cual se desarrolla la ganadería y la baja productividad de ésta en la región hacen que, aunque éste sea el segundo renglón de la economía, no tenga gran impacto sobre el bienestar de los habitantes.
PESCA
Otros renglones importantes de la economía lo constituye la pesca que tiene un gran arraigo cultural, pero no pasa de ser una economía de subsistencia en la medida en que la actividad minera ha contaminado muchas de las fuentes hídricas con mercurio, dejando de ser aptas para el cultivo de peces. Pese a los intentos institucionales de fomentar la pesca “la falta de sistemas de conservación del pescado que no permite almacenar ni exportar; el uso irracional del pescado en época de subienda y el conflicto político militar que incide en el control de la actividad de los pescadores son otros problemas que hacen de actividad una fuente sólo de subsistencia.”(10)
MADERA
La extracción forestal es también un renglón importante de la economía. Adolece también de procedimientos poco tecnificados. El bajo Cauca Es considerada la segunda región del departamento con más área de bosques, pero debido a las condiciones de pobreza de los habitantes, se ha convertido en una actividad de subsistencia con características depredadoras del medio ambiente. La extracción maderera se hace básicamente por campesinos. Todavía no hay grandes empresas que exploten el recurso por lo que se convierte en prioridad de parte de la administración departamental en explotar de forma sistemática la segunda Subregión con más áreas en bosques del Departamento. Hay Foto cortesía periódico Periferia una gran preocupación de parte de las autoridades ambientales por combatir la Idiosincrasia y cultura de las comunidades, que en términos ambientales es depredadora, sobre todo en cuanto a la extracción de madera se refiere. En una visita realizada a la zona, en dialogo con algunos campesinos, mostraban su inconformidad con las autoridades ambientales: “el problema tan grande en el que uno se mete con Corantioquia si tumba algunos árboles, pero en una fumigación de 2 hectáreas se dañan 3 de naturaleza.”
AGRICULTURA.
La agricultura en la región es básicamente de subsistencia, caracterizada por pequeñas explotaciones de arroz, maíz, yuca, plátano. Las dificultades de trasporte, el bajo precio comercial de estos productos, aunado a la destrucción de estos por las fumigaciones con glifosato, hacen que día a día se reduzca la viabilidad de estos cultivos.
A grandes rasgos estos son los principales sectores que componen la economía del bajo cauca en el marco de la legalidad. Su desempeño aunque reporta grandes ganancias a un pequeño número de empresas y grandes propietarios, no repercute en una elevación general del nivel de vida de toda la población.
INDICADORES SOCIALES
De acuerdo con la descripción que hace la Universidad de Antioquia en el citado documento “el Bajo Cauca es la segunda región más pobre del Departamento y la que presenta los más altos índices de miseria después de Urabá. Su población presenta condiciones de vida muy precarias. Más de la mitad no cubre sus necesidades básicas y el 36.2% se encuentran en condiciones de miseria.”(11) Los indicadores de nivel de vida de la región son los más bajos del departamento.
El siguiente cuadro resume las principales problemáticas en términos sociales en esta región:
|
SECTOR |
PROBLEMÁTICA |
|
Vivienda |
Presenta la más alta problemática en cuanto a calidad de la vivienda en el Departamento. Desplazamientos permanentes de población dentro de la Subregión. El déficit cuantitativo también es muy alto. Predominan los materiales de bajas especificaciones. La Subregión presenta problemas de avalanchas e inundaciones. |
|
Salud |
La más alta en mortalidad por diarrea y enteritis, lo que demuestra la mala calidad de las aguas para consumo humano. La baja calidad de vida se observa al presentar el más alto índice de desnutrición infantil. Las coberturas en consulta médica se aprecian en porcentajes muy bajos. |
|
Energía |
Las fuentes de abastecimiento que surten los acueductos se caracterizan por la alta contaminación, ocasionada por las actividades mineras. La cobertura en el acueducto es relativamente baja, especialmente en la zona rural; la cobertura de alcantarillado es la más baja del Departamento. El 50% de los municipios presenta déficit en infraestructura. |
|
Minería |
La producción ha rebajado por falta de exploración y planeación; la población minera es seminómada. La explotación antitécnica causa degradación de terrenos y contaminación de las corrientes con vertimentos de sustancias químicas y sólidas. |
|
Desnutrición |
En el área de la salud el Bajo Cauca antioqueño presenta indicadores preocupantes en los niveles de nutrición, y en la cobertura de la salud subsidiada. Para el primer indicador se encuentran niveles de desnutrición aguda (peso/talla) en el 21.36% de la población infantil. De igual manera, se registran altos niveles de desnutrición crónica 34.63% y de desnutrición global 36.88%, los cuales se encuentran por encima de la media departamental. |
Datos tomados de Planea.
En otros indicadores como educación, obras públicas, empleo entre otros la región mantiene indicadores normales de acuerdo al promedio del departamento.
Este breve recorrido por la situación económica y social del bajo cauca, nos contextualiza, el hecho por el cual, en las últimas semanas el bajo cuaca se convirtió en noticia. Las protestas de campesinos frente a las erradicaciones aéreas y manuales que por momentos se convirtieron en disturbios. Solo por la forma en que está estructurada la economía y por los críticos indicadores sociales, ya tendrían motivos suficientes para protestar.
Concentración de la tierra, poca presencia del estado excepto en términos militares, altos niveles de desnutrición, baja cobertura en salud, baja cobertura en servicios públicos, poca inversión en cultura, problemáticas de vivienda entre otros; son factores que de por sí legitiman la acción colectiva en cualquier parte del País. Esta baja presencia del estado ha sido históricamente una constante, lo que ha sido causal de conflictos sociales, como afirma Clara Inés garcía “el conflicto entre pobladores y estado permaneció durante décadas latente, implícito en razón del contenido de sus términos-poblaciones y colonos abandonadas a su propia suerte y llenos de necesidades básicas insatisfechas frente a un estado lejano, muchas veces ausente, o presente pero predominantemente bajo el uniforme militar.”(12) Frente a esta histórica situación de abandono y pobreza, los campesinos comenzaron a refugiarse en los cultivos ilícitos, como única forma de subsistencia. Como afirma un habitante Puerto Valdivia que fue entrevistado por la Asociación Campesina de Antioquia- ACA-: “mas o menos desde el año 95 se comenzó a ver el progreso y a salir de la pobreza tan berraca en que estábamos. Los que empezaron con la coca comenzaron a mostrar calidad de vida entonces mucha gente se fue metiendo.” Antes de que la coca fuera el principal producto de la región se vivía de la ganadería, de la fruticultura-coco, mango, aguacate y de productos como la yuca y el plátano, pero lo altos costos del transporte y el alto margen con el que se quedaban los intermediarios no hacia que los campesinos vivieran dignamente. En la visita realizada a varios municipios de la zona en días de mercado es patente la escasez de frutas y de verduras que tienen que ser traídos de Medellín por que en la región ya no se producen. Pese a los otros rubros de la economía de la región, en estos municipios pareciera que gran parte de la población, del comercio y hasta los actores armados giran en torno a la coca. “Es la gasolina de todo por acá” dice un habitante nacido en esta región y que ha sido campesino, minero y ahora tiene 2 hectáreas de coca. Muchos de los entrevistados afirman que gran parte del bienestar que hoy tienen, es en base a los dineros del cultivo de la coca. “antes gran parte de las casas eran de tablas y latas hoy ya muchas son de material” afirma el mismo campesino. Hoy se puede ver un fortalecido sector comercial que a decir de muchos fue jalonado por personas que “supieron salirse a tiempo” invirtiendo los dineros producto del cultivo de coca. Como afirma Don Carlos, un habitante de una vereda de Valdivia “el campesino se acostumbró a vivir mejor y tiene derecho.” En la visita realizada a la zona se observó una fuerte actividad comercial con cierto aparente bienestar de una parte de la población, visibilizado en hechos como la gran cantidad de motos que circulan en la región. Sin embargo es visible también los grandes niveles de pobreza que han sido constantes de tiempo atrás, representados en hechos como la gran cantidad de niños desnutridos que se observan.
Pero no todo es positivo. En muchas de las personas entrevistadas desde los campesinos hasta algunas autoridades locales, se observa un consenso sobre los efectos negativos que ha traído la coca para la región. Este consenso se basa en factores como: el alto índice de homicidio, la descomposición moral producto de la cultura de la bonanza, el aumento exagerado de la prostitución, la alta deserción escolar y la poca valoración de la educación por parte de la juventud, el aumento de consumidores de drogas, la agudización del conflicto armado, entre otros. También entre los campesinos pareciera existir una voluntad de cambiar los cultivos ilícitos por cultivos legales, siempre y cuando mejoren las oportunidades y el apoyo por parte de las instituciones del estado.
Lo anterior configuraría un panorama general de lo que ha significado la coca para la región en términos económicos y sociales. Teniendo en cuenta el desempeño de la economía en la región y los indicadores sociales que dan cuenta de lo invisible de la presión estatal excepto vestida de uniforme verde-, los campesinos se inscribieron en los cultivos ilícitos como forma de subsistencia, debido a la falta de alternativas. Esto impactó la economía de la región en una apariencia de progreso y bienestar, manteniendo estables los niveles de pobreza, existiendo una especie de consenso social en cuanto a los efectos negativos de “la cultura de la coca” en el tejido social. Es en est contexto en el que se inscriben las protestas campesinas en contra de las fumigaciones y las erradicaciones no concertadas y sin alternativas viables. Todo esto enmarcado, en el actual modelo de desarrollo que tiene implícito una dinámica de exclusión
LOS HECHOS.
En el 2007 se intensificaron las fumigaciones con glifosato de cultivos de coca en el Bajo Cauca y en algunas zonas del norte Antioqueño. Las fumigaciones a decir de muchos habitantes de la región afecta no solo la coca sino también los animales, los cultivos de pancoger, los pastos y hasta el mismo bosque que pretende ser defendido tan radicalmente por las autoridades ambientales. Las últimas fumigaciones fueron realizadas en diciembre del año pasado. Los campesinos entrevistados afirman que lo que menos daña el glifosato son las matas de coca. “En un mes vuelve a salir la coca, el resto de naturaleza, no” dice don Arnoldo, quien afirma nunca haber sembrado coca, pero si ha sido afectado por las fumigaciones. En la zona ya se habla de variedades que son resistentes a los químicos utilizados para la erradicación. Algunos hablan de “la Peruana” como una variedad de coca que no es afectada por la fumigación, por lo que lo mas vulnerable son los cultivos que permiten la subsistencia y la seguridad alimentaría de la población.
No hay que ser campesino, ni estar en contra de la política de erradicaciones del gobierno para darse cuenta de lo desastroso de la fumigación, solo hay que pasar por alguna zona que este siendo o halla sido fumigada. El mismo alcalde de Valdivia Mauricio Gómez Morales en declaraciones hechas al periódico El colombiano afirma: “la mayoría de los campesinos quieren erradicar la coca, no quieren ser perseguidos y la violencia que desató ese cultivo ilícito dejó muchos muertos…… Algunos han empezado a sustituir y cuando fumigan todo se pierde, entonces ellos lo que piden es que les den ayudas con subsidios, una ayuda económica mientras cambian sus cultivos y un tiempo de gracia de dos años sin erradicación con glifosato para cambiarse a cultivos que requieren ese tiempo para producir, como el cacao que quieren imponer aquí. Pero el gobierno ha sido sordo a todo esto.”(13) Nada resume mejor la tozuda posición del gobierno frente al tema de las fumigaciones que la expresión de un campesino entrevistado por Periferia: “ellos han dicho que por ningún motivo suspenderán las fumigaciones, que es mas fácil que llueva pa´ arriba.”(14)
La “sordera” a la que alude el alcalde de Valdivia es una de las principales causas de las movilizaciones campesinas acontecidas recientemente en el Bajo Cauca.
Desde enero de 2008 la persecución de los cultivos ilícitos por parte del estado cambió de método. A principios del año en curso llegaron a la región aproximadamente 3000 erradicadores y 1800 efectivos de la policía para adelantar la destrucción manual de los cultivos de coca. Para el campesinado sumido en la miseria y acosados por el hambre producto de las fumigaciones, esta fue “la gota que derramó el vaso.”
Aproximadamente desde el día 7 de febrero de 2008 se movilizaron cerca de 1500 campesinos, que una semana
LAS PRESIONES COMO FORMA DE CRIMINALIZACIÓN
Los medios de comunicación y la administración departamental le concedieron especial atención, no al significado de la movilización y las exigencias de los campesinos, sino a buscar sus auspiciadores, es decir, a quitarle legitimidad a las protestas. La ayuda alimentaría corrió en gran medida de cuenta de las administraciones municipales y de la solidaridad de los comerciantes de la región, ya que según versiones de algunos habitantes de los cascos urbanos de los municipios que presenciaron la negociaciones entre los campesinos y las autoridades departamentales, estas últimas solo accedieron a entregar ayudas cuando los manifestantes aceptaron que estaban ahí presionados por las FARC. Como afirma Jorge mejía el exsecretario de gobierno de Antioquia, “Los comunicados de prensa oficiales minimizan la dimensión de la protesta por el auspicio de las FARC.”(15)
Es innegable que las protestas estaban en alguna medida incentivadas por actores armados. Es lógico que en zonas donde históricamente el estado tiene una soberanía limitada y donde actúan varios actores como la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico, la población se vea sujeta a su influencia. Lo que no parece del todo lógico, es que teniendo en cuenta el funcionamiento de la economía y los indicadores sociales descritos anteriormente que demuestran el grado de precariedad al que está sometida la población -situación que se agudiza por las fumigaciones-, sea todo reducido a una presión de un actor. Existe un problema social de grandes magnitudes, poblaciones enteras que se dedicaron a los cultivos ilícitos por varios años, por que los lícitos no les permiten una vida digna debido a las limitaciones de producción, transporte y comercialización; están siendo reducidas a una condición de miseria por la política de fumigación y erradicación a la fuerza y sin alternativas.
El recurrente argumento de que las protestas solo tienen como causa las presiones de la insurgencia, parece más bien una forma de criminalizar una protesta social que cobra legitimidad por si misma debido a las angustiosas condiciones en que está viviendo la población. Pero esto no es diferente de la forma en que el gobierno nacional atiende en todo el País, las demandas de los sectores mas vulnerables de la población, cuando éstos deciden organizarse y exigir sus derechos. También las masivas marchas del 6 de marzo en contra de los crímenes de estado en las que participaron más de 200.000 personas, fueron catalogadas como auspiciadas por la insurgencia. Es la famosa lógica del amigo-enemigo; “quien no está conmigo está contra mí.” Quien sale a protestar contra alguna política del gobierno es un terrorista, independiente de lo legítimo de su reclamo. Esta pareciera ser la lógica que los medios y el gobierno departamental le aplicaron a estas protestas. Si se fuera a ser completamente precisos con los actores que influyen en la zona, que se nutren del narcotráfico y que posiblemente instigarían a la población a protestar, habría que tener en cuenta no solo a las FARC, sino al paramilitarismo. Como afirma Jorge Mejía refiriéndose a los posibles instigadores de la protesta “otras versiones responsabilizan a los llamados grupos emergentes que se bautizan o reciclan para aparecer como nuevas agrupaciones, pero en realidad sus miembros, y actividades, siempre son los mismos…si los que están detrás de la masiva acción son los llamados nuevos grupos emergentes, es la mejor demostración del fracaso del proceso de desmovilización de las AUC.”(16) Hay que recordar que estas tierras hasta hace muy poco eran los dominios del cruel “bloque Mineros” al mando de Cuco Vanoy, que aunque “desmovilizado” sigue teniendo gran influencia en la región. Este bloque fue el responsable masacres, muertes, violaciones en toda esta zona, como las de Ituango entre 1997 y 2001. Debido al gran poder que acumuló en la región esta personaje fue llamado “el señor del bajo cauca” debido al respeto que consiguió con base a las atrocidades cometidas por el y sus hombres, combinado con un especie de “populismo narco” al estilo de Pablo Escobar. A nivel de los comunicados oficiales y medios de comunicación esta versión no se ha difundido, los únicos posibles responsables de las presiones para ellos es la insurgencia. ¿Será que no conviene que salga a la luz pública la posibilidad de que estos grupos sigan existiendo en momentos en que la actual administración del departamento está acusada de fuertes nexos con el paramilitarismo? No se afirma certeramente que existan presiones de este grupo, pero ha sido una versión que ha circulado también y que es posible ya que los paramilitares en esta zona han sido narcotraficantes con mucho poder, tanto que Cuco Vanoy fue incluido en la lista de extraditables en la operación “Milenio” en la que fue capturado Fabio Ochoa en 1999. Los actores armados no son una presencia nueva en la región.
Pero fuera de la posibilidad de las influencias de actores armados, la protesta es un hecho social legítimo debido a la grave problemática que vive la población. A una situación de por sí precaria, se le suma la problemática causada por las fumigaciones y erradicaciones. Pero esto parece no importar a las autoridades insistiendo en la criminalización de la protesta más que en atender los problemas estructurales, como afirma Jorge Mejía “La indiferencia o el menosprecio oficial a los 5.000 pobladores de Valdivia y Taraza, puede ser peor que la influencia perniciosa de los violentos entre sus filas. La magnitud de la concentración es la mejor prueba de que el problema es social.”(17) Este enfoque criminalizador es claro en el editorial del Periódico El Colombiano: “Las protestas en Valdivia tienen como telón de fondo la presión de armados ilegales sobre los campesinos para que siembren Coca y así poder financiar la guerra. La respuesta del gobierno ha sido contundente; presencia de fuerza pública y desarrollo alternativo……….. Los argumentos con los que cientos de campesinos tratan de mantener la protesta por la erradicación de cultivos ilícitos en Valdivia se caen con la misma rapidez con que el gobierno nacional y el departamento de Antioquia han atendido las peticiones de cerca de 3000 campesinos dedicados a la siembra de coca en la región.”(18) El mismo enfoque es claro en Foto cortesía periódico Periferia las declaraciones hechas por el gobernador al periódico El Colombiano: “Lo que hay allí es un desplazamiento de personas amenazadas por quienes manejan los cultivos ilícitos; es decir, por los narcotraficantes… la fuerza pública continuará con los programas de erradicación…”(19)
LAS CONDICIONES DE LAPROTESTA
A partir del 28 de febrero y después de arduas negociaciones, los campesinos retornaron a sus veredas. Pero todo el tiempo que estuvieron asentados en los mencionados cascos urbanos no fue nada fácil. Cuando la ayuda estatal no se había hecho presente tuvieron que dormir prácticamente en el suelo en las instituciones educativas que servían de albergue. En los últimos días de la protesta, un campesino aseguraba al periódico El Colombiano que “no tenemos más recursos y antes estamos con una deuda que ronda los cien millones de pesos con el comercio, las droguerías, y las bombas de gasolina. La ayuda humanitaria que se acordó con el gobierno solo se entrega cuando se lleve a cabo el retorno a las veredas.”(20) La falta de atención del estado y la gran cantidad de personas hacinadas en lugares que no estaban preparados para ello, generaron problemas de salubridad, hacinamiento, desabastecimiento, mala alimentación. Todo esto es “normal” de acuerdo a las condiciones en vive la gente sobre todo después de las fumigaciones que vierten veneno cada tres meses destruyendo todo a su paso. Pero esta condición de precariedad y de impotencia se vio exacerbada por la forma en que el estado se hizo presente. Como ya es histórico en zona, el estado se hace más visible en su faceta represiva y de acuerdo a las directrices del gobierno nacional de tratar toda protesta popular como un problema de orden público; a la zona se envió el ejercito y el temible Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD.
El viernes 8 de febrero producto de la no atención de sus reclamos, se tomaron la troncal del caribe donde los manifestantes, pararon algunos camiones de los cuales sacaron víveres, debido a la situación de precariedad en la que se encontraban. Para impedir el bloqueo de la carretera llegó el ejército con el que se produjeron algunas escaramuzas. Quemaron llantas e inmovilizaron vehículos.
El sábado 23 de febrero los manifestantes retomaron la vía que conduce a la costa atlántica en un intento de hacer escuchar sus reclamaciones y en medio del hambre y del desespero por llevar casi veinte días sin solución a sus peticiones, fueron incendiadas 2 tractomulas en Puerto Valdivia y una más en Tarazá. Frente a esta situación reaccionó el gobierno nacional y departamental enviando al ESMAD que recuperó el control de la carretera a sangre y fuego. “Parecía otra fumigación” dice un habitante del Puerto Valdivia que presenció la acción del cuerpo policial, refiriéndose a las grandes cantidades de gas utilizados por estos para repeler la toma de la troncal por los manifestantes. Los gases utilizados por el ESMAD en esta ocasión eran especialmente fuertes y no convencionales, según un habitante del puerto producían “gripa primero, después diarrea y malestar general.
En esta acción policial no se contó con la presencia de los organismos de control como defensoría, personería, lo que les dio vía libre al “escuadrón de la muerte” como la llaman algunos, de descargar toda su furia contra hombres, mujeres y niños acusándolos de guerrilleros, lo que se convierte en una “patente de corzo” para pasar por encima de cualquier derecho. Algunos testimonios recogidos por el periódico periferia-único medio que no criminalizó la protesta-dan cuenta de lo atroz de la acción policial. “Mire como me volvieron -dice Pedro, un joven de mas o menos 16 años-. Me rompieron la cabeza y me quemaron los brazos y el pecho. A mi me dejaron desmayado de la golpiza- comenta Álvaro-; ellos se metieron hasta las casas donde estábamos y nos decían ustedes son guerrilleros hijueputas, entonces nos sacaron, me rompieron la nariz, el ojo derecho, la boca y casi no puedo caminar, creo que me jodieron la columna. Otro me mostró su mano hinchada por los bolillazos y lo mas duro de todo es que una joven madre había perdido su bebe de tan solo 10 meses asfixiada por los gases, la niña murió en el hospital de Valdivia.”(21) No contentos con esto posteriormente el ESMAD arremetió contra el sitio de concentración de los manifestantes alejado mas 500 mts. de la carretera que se pretendió bloquear. Los campesinos estaban alojados en el colegio al que solo se puede acceder por un puente peatonal que cruza el río Cauca, por lo que fueron literalmente encerrados. Allí recibieron otra dosis de gases lacrimógenos no convencionales, bolillo e insultos que es la manera corriente como este escuadrón-cuando no la muerte- trata las protestas sociales. Según los habitantes de esta zona la reacción del ESMAD fue desproporcionada y no tuvieron en cuenta que hubiera mujeres embarazadas y niños. Los Medios masivos de comunicación justifican la actuación del Escuadrón Móvil Antidisturbios con unos supuestos disparos que les hicieron los manifestantes desde montañas aledañas, pero algunos habitantes de Puerto Valdivia no le dan crédito a estas versiones.
Fue tan dura la intervención de los antimotines en el sitio de concentración de los manifestantes, que días después de terminadas las protestas y ya habiendo retornado los campesinos a sus veredas, observamos unos niños del sector jugando a tirarse piedras. Todos estaban forrados con cartones y armados de palos. Al preguntarles que era lo que estaban jugando, ellos respondieron que a los antimotines. Esto demuestra el fuerte impacto que causó la llegada de estos personajes a una comunidad que no tiene mucho de que sorprenderse debido a que se encuentran cotidianamente entre varios actores armados.
Las únicas autoridades que le concedieron la importancia y entendieron la dimensión social del problema fueron las autoridades municipales. Por momentos estuvieron como ellos mismo lo afirman muy solos para enfrentar el problema. Todo con el agravante de que el Alcalde de Valdivia recién posesionado no tenía facultades plenas para actuar en esta emergencia. Por esta razón esta administración, tuvo hasta que pedir “fiado” a los comerciantes para solventar algunas ayudas alimentarias. Para el 11 de febrero habían censadas 2800 personas que estaban asentadas en las instituciones educativas de Valdivia y Puerto Valdivia.
LAS NEGOCIACIONES.
Las peticiones de los campesinos se podrían resumir en los siguientes puntos:
- Suspender la erradicación con glifosato.
- Erradicación manual por parte de los mismos campesinos de la zona.
- Dos años de gracia para la sustitución y proyectos productivos.
- Vías de acceso, centros de acopio y comercialización asegurada de sus productos.
- Protección económica de 3.5 salarios mínimos legales mensuales por familia.
- Garantías y recursos para el retorno, de llegarse a unos acuerdos.
Estos eran los puntos básicos que presentaban los labriegos para negociar. Las negociaciones estuvieron empantanadas por que el gobierno departamental estaba firme en su posición de que esta era una marcha producto de las presiones de las FARC, por lo que mientras no se reconociera esta condición era difícil negociar y no podían entregar ayudas. El gobierno municipal hacía lo que podía pero era un problema que se le salió de proporciones. Hasta el presidente de la republica intervino, afirmando desde el municipio de Yarumal, que el no dialogaba con guerrilleros, lo que causó indignación entre los manifestantes, tanto que en el comunicado del movimiento campesino, donde dejan constancia de los acuerdos para comenzar a efectuar el retorno, afirman en el punto 13: “rechazamos y denunciamos la actitud y el pronunciamiento del presidente Álvaro Uribe Vélez, en su ultima visita al municipio de Yarumal, cuando dijo que el no dialogaba con guerrilleros; ¡Señor presidente! “Nosotros nos somos Guerrilleros, somos campesinos laboriosos, honrados y trabajadores amparados por la Constitución Nacional reclamamos y peleamos por nuestros derechos”.(22)
En las reuniones de la negociación participaron diferentes autoridades. Unas veces unos y otros. Representantes de acción social de la presidencia de la republica, de Dapard, las autoridades municipales desde el alcalde hasta la inspectora de Puerto Valdivia, representantes de la gobernación, representantes de la iglesia, la policía, procuraduría.
Siempre que habían algunos preacuerdos de tipo verbal entre la autoridades y las comunidades teniendo en cuenta los puntos propuestos por los campesinos, resultaba algún inconveniente por parte de las autoridades esgrimiendo limitaciones de tipo presupuestal o legal. Cuando los campesinos protestaban en la troncal del caribe y había enfrentamientos con alguna de las fuerzas del estado, las negociaciones se empantanaban. No estaba en discusión la sustitución de los cultivos ilícitos, ya que era clara la voluntad de los campesinos de hacerla. El punto de discordia está entre la posición de gobierno de acabar inmediatamente con los cultivos ilícitos de la forma en que sea, sin alternativas visibles y eficaces; y las exigencias de la comunidad de realizar una sustitución por ellos mismos con un plazo prudente para ellos para poder tener alternativas para subsistir. No es nada diferente de las exigencias de las comunidades campesinas en todo el país, exigir que el estado no solo aparezca en su faceta represiva y depredadora. Los otros puntos de diferencia versaban sobre asuntos logísticos acerca de la forma en que se llevaría a cabo el retorno y la forma en que las autoridades facilitarían este proceso. Los campesinos además de los puntos anteriormente mencionados también exigen el respeto de los derechos humanos y sus bienes por parte de las autoridades. Les preocupaba profundamente la seguridad de sus líderes que habían sido calificados como guerrilleros por las autoridades departamentales y nacionales, lo que era una amenaza para su vida y su integridad.
El 29 de febrero con la presencia de múltiples autoridades se firma con los principales líderes de los campesinos, un “Acta de voluntariedad de regreso de la comunidad”, donde se sientan los principales compromisos a los que se llegó. Son básicamente la entrega de un mercado y un auxilio económico de 150.000 al momento del retorno. Otro mercado y otro auxilio igual 25 días después del regreso. Los otros son enunciados indeterminados como Foto cortesía periódico Periferia el compromiso de atender violaciones de derechos humanos y atentados a la propiedad y el cumplimiento de ofertas institucionales como: proyectos de orden agropecuario, de infraestructura, educativos, de desarrollo, ampliación del programa de familias en acción.Si las condiciones no mejoran y prosigue como es previsible, la actitud implacable del gobierno para llevar a cabo erradicaciones sin ningún tipo de concertación y sin alternativas reales frente a unas condiciones de pobreza y de falta de oportunidades, es previsible que este tipo de fenómenos se vuelvan a presentar. No solo en esta región, sino en todas las zonas del país donde los cultivos ilícitos han sido la única forma de que cientos de personas busquen una vida digna. Como afirman los campesinos en el punto 10 de su declaración: “Si el señor Asdrúbal Mauricio Gómez Morales, y el gobernador Departamental y Nacional no cumple los anteriores puntos y nos engañan de nuevo, estamos dispuestos a volver lo antes posible y a ejercer nuestro derecho Constitucional al desplazamiento masivo y de mayor alcance, de esto no debe quedar la menor duda, y defenderemos con .todas nuestras energías, con todo nuestro corazón y con toda nuestra dignidad a vivir como seres humanos y no como animales.”(23)
(1) GOBERNACION DE ANTIOQUIA. Videos De Antioquia-Bajo Cauca. Medellín: 2008. http://www.antioquia.gov.co/videos/videos.htm. (Consulta:11 de marzo).
(2) PLANEA. Subregión del Bajo Cauca. Medellín: 1999. p.41.
(3) GARCÍA, Clara Inés. El Bajo Cauca Antioqueño: como ver las regiones. Bogotá, Colombia: Cinep e Iner, 1993. p.28.
(4) Ibid;p.31.
(5) Ibid;p.32.
(6) UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. Dirección de regionalización. Información regional-Bajo Cauca. Medellín: 2008( citado 15 de marzo). Disponible en Internet:<http://regionalizacion.udea.edu.co/cauca/sec-region.htm>.
(7) HIGUERA, Luis Erasmo. (2002). Trazos para construir un nuevo modelo de desarrollo subregiónal -Bajo Cauca Antioqueño. En: Perfil Subregional Bajo Cauca Antioqueño. Página Web versión HTML. (Citado 16 de marzo de 2008). Disponible en Internet:<http://www.planea.org.co/web/inputs/BAJO_CAUCA.zip> p.79.
(8) Ibid; p.79.
(9) UNIVERSIDAD DE ANTOQUIA, op.cit.
(10) Ibíd.
(11) UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, op.cit.
(12) Ibid; p.76.
(13)MONROY, Juan Carlos. Valdivia: entre la necesidad y la presión encubierta. En: El Colombiano (Feb; 10, 2008); p.14 a. CARDENAS Delgado, Olimpo. Mas fácil llueve pa´arriba que el gobierno dejar de fumigar en el Bajo Cauca.” En : Periferia ( Mar 15- Abr 15, 2008);p.6-7.
(14) CARDENAS Delgado, Olimpo. Mas fácil llueve pa´arriba que el gobierno dejar de fumigar en el Bajo Cauca.” En : Periferia ( Mar 15- Abr 15, 2008);p.6-7.
(15) MEJIA, Jorge. En el bajo Cauca desfila la tragedia de la coca. En: Semanario virtual [en línea] página web: Corporación viva la ciudadanía. [Citado en 15 de marzo]. Disponible en Internet: <www.viva.org.co/cajavirtual/svc0099/download.php?archivo=articulo05>. P.1.
(16) Ibid; p.2.
(17) Ibid; p.4.
(18) Editorial. Lo rentable de erradicar la coca. En: El Colombiano, (Feb; 17, 2008); p.5a.
(19) MONROY, Juan Carlos. Valdivia, bajo presión de los cultivadores de hoja de coca. En: El Colombiano, (Feb; 9, 2008); p.10a.
(20) MONROY, Juan Carlos. FARC impiden a campesinos el retorno a casa. En: El Colombiano, (Feb; 25, 2008); p.9a.
(21) CARDENAS, Op.Cit; p.6.
(22) MOVIMIENTO CAMPESINO DEL BAJO CAUCA. Declaración. (Feb; 27, 2008). Anexo # 1.
(23) Ibid.
|