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LA MASACRE DE LAS BANANERAS Y EL MOVIMIENTO CAMPESINO

Tierra, Territorio y Despojo

Boletín # 10 Enero/Febrero de 2009

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A ochenta años de la Masacre de las Bananeras, han sido múltiples los actos y pronunciamientos que conmemoran estos hechos, unos haciendo mención a éste como un episodio histórico triste de recordar, otros lo muestran como un hecho que se repite en otros espacios pero con los mismos actores. Todos buscan hacer un aporte a la reconstrucción de la memoria histórica y contextualizar este hecho tan doloroso de la historia colombiana, a los acontecimientos que vive el país. ver boletín

LA MASACRE DE LAS BANANERAS.


“José Arcadio Segundo no hablo mientras no termino de tomar el café.
Debían ser como tres mil murmuro.
¿Qué?.
Los muertos – aclaro él -. Debían ser todos los que estaban en la estación.
La mujer lo midió con una mirada de lastima “ Aquí no ha habido muertos.”, dijo “ Desde los
tiempos de tu tío el coronel, no ha pasado nada en Macondo.”. En tres cocinas donde se
detuvo José Arcadio Segundo antes de llegar a la casa le dijeron lo mismo “ no hubo muertos.”.
Paso por la plazoleta de la estación y vio las mesas de fritanga amontonadas una encima de
otra y tampoco allí encontró rastro alguno de la masacre.”.(2)

De esta forma García Marquez nos narra el cómo se trata de acallar y confundir la memoria de nuestro pueblo. Pretendiendo hacer creer que no ha pasado nada. Pero la realidad es que como en lo acontecido en Ciénaga Magdalena, el 6 de Diciembre de 1928, al contrario ha pasado demasiado.

Y es que durante la segunda década del siglo XX, Colombia atravesaba varias convulsiones históricas que dejarían su marca en la vida del país, durante gran parte del siglo y los cuales aún se reflejan hoy.

En un contexto político autoritario y dictatorial, denominado hegemonía Conservadora, bajo el gobierno de Miguel Abadía Méndez, se impulsaba la industrialización del país, en un contexto de hacienda extensiva conjugada con una economía de enclave. Allí extensas zonas del territorio nacional estaban bajo el dominio de terratenientes y el usufructo de multinacionales que desarrollaban actividades ganaderas, extractivas y agroindustriales, y que a la par sometían a los trabajadores de sus compañías a una fuerte explotación.(3)

Una de estas empresas multinacionales la constituía la United Fruit Company, que desde 1918 explotaba los territorios del departamento del Magdalena a través de la agroindustria del banano, sometía a sus pobladores y trabajadores a las prácticas ya descritas.

Esta acumulación de negación de derechos y la marcada explotación, hizo erupción al unisonó del despertar socialista de los llamados años rojos de Colombia, traduciéndose en estallidos populares de obreros, campesinos e indígenas por toda la geografía nacional..

En este contexto y con la participación María Cano, Raúl Eduardo Mahecha, Ignacio Torres Giraldo entre otros cuadros de dirección del Partido Socialista Revolucionario, se organizo la huelga en las Bananeras del Magdalena “El 12 de noviembre de 1928 estallando una huelga masiva en la zona bananera de Ciénaga y Santa Marta (Magdalena).

Más de 25.000 trabajadores de las plantaciones se negaron a cortar los bananos producidos en la compañía transnacional norteamericana "United Fruit Company" y por productores nacionales bajo contrato de la compañía. A pesar de la presión, los trabajadores y la "United Fruit Company" no lograron un acuerdo colectivo.”.(4)
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Resolviendo la compañía y el Estado Colombiano solucionar este conflicto laboral y social, por vías muy separadas de la proclama democrática que siempre ha predicado Colombia como república. Generando una actitud y practica de genocidio por parte del Estado, la cual se mantiene hasta nuestros días “La huelga terminó con un baño de sangre: en la noche del 5 de diciembre de 1928, soldados del Ejército Nacional dispararon sobre una reunión pacífica de millares de huelguistas, matando a más de mil trabajadores.”.(6)

A pesar del intento del Estado de ocultar estos hechos; tanto el discurso de Jorge Eliecer Gaitán ante el congreso de la República como posteriormente la literatura de Gabriel García Márquez en “Cien Años de Soledad.”, han develado y tratado de reconstruir la memoria, divulgándolos permitiéndonos conocerlos en la actualidad.

“Muchos años después, ese niño había de seguir contando sin que nadie se lo creyera, que había visto al teniente leyendo con una bocina de gramófono el Decreto número 4 del Jefe Civil y Militar de la provincia. Estaba firmado por el general Carlos Cortez Vargas y por su secretario, el mayor Enrique García Isaza y en tres artículos de ochenta palabras declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba al ejército para matarlos a bala. Leído el decreto, en medio de una ensordecedora rechifla de protesta, un capitán sustituyo al teniente en el techo de la estación y con la bocina del gramófono hizo señas de que quería hablar. La muchedumbre volvió a guardar silencio. Señoras y Señores - dijo el capitán con una voz baja, lenta y un poco cansada-, tienen cinco minutos para retirarse. La rechifla y los gritos redoblados ahogaron el toque de clarín que anuncio el principio del plazo. Nadie se movió. – Han pasado cinco minutos – dijo el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará fuego… Embriagado por la tensión, por la maravillosa profundidad del silencio y además, convencido de que nada haría mover a aquella muchedumbre pasmada por la fascinación de la muerte, José Arcadio Segundo se empino por encima de las cabezas que tenía en frente y por primera vez en su vida levanto la voz. ¡Cabrones! – gritó – les regalamos el minuto que falta . Al final de su grito ocurrió algo que no le produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto.”.(7)
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LA MASACRE DE LAS BANANERAS EN EL CONTEXTO DE LAS LUCHAS CAMPESINAS DE LA DECADA DEL 20.
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En el contexto de la década de los años 20, el hecho más destacado por su connotación, es en términos rigurosos el de esta Masacre; pero no es el único, menos en cuanto al sector agrario y el movimiento campesino se refiere. Debido quizás a que como lo expone Renan Vega Cantor “La irrupción del capitalismo, la construcción de obras públicas, las luchas de obreros y artesanos, la prédica socialista, el aumento temporal de los precios del café, en fin los “vientos de modernización.”, tocaron directamente las fibras del poder terrateniente y aceleraron la crisis de las haciendas. Internamente los campesinos jugaron un importante papel con su movilización y lucha para acelerar la crisis en curso de las grandes propiedades precapitalistas.”.(10)

Dentro de las luchas campesinas que se extendieron por toda la geografía nacional, se destacaron las presentadas en las regiones de Sumapaz, Tequendama, el departamento del Valle y el actual departamento de Córdoba, las cuales llegaron a expresarse mayormente en la década del 30, así “desde comienzos de la década de 1920 se fueron configurando los escenarios espaciales y sociales de estas luchas.”.(11)

Perfilándose de esta manera conflictos agrarios que se desarrollarían con las siguientes características:

- “Aquellos relativos a condiciones de trabajo en las haciendas, sin que se aludiera inicialmente al problema de propiedad de la tierra, La huelgas y manifestaciones de las haciendas de Viotá, El Colegio, Anolaima, pertenecen a esta categoría, así como los conflictos del departamento del Valle…

- Las disputas relativas a la propiedad de la tierra cuestionando la validez de los títulos de propiedad pertenecientes a terratenientes ausentistas que habían especulado tierras públicas, adquiridas con bonos de deuda nacional o mediante favores de un ministro. Estos conflictos aparecieron sobre todo en la zona de Sumapaz…Para lucrarse del hambre mundial, se viene consolidando una macabra alianza entre unas pocas multinacionales que controlan la industria de los combustibles, de los alimentos y de las semillas. Por eso al principio de este boletín, advertíamos que si no entendemos la problemática desde lo estructural y como es generada por el modo de producción capitalista, nuestras reivindicaciones locales y nuestra lucha por la defensa de los Derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, se quedará corta para orientar acciones que apunten a develar el problema de fondo y buscar alternativas en este mismo sentido.

- Conflictos en regiones que conservaban núcleos de población indígena, que entonces eran en gran parte zonas marginales del país: el sur del Tolima, el norte del Cauca y la Sierra Nevada de Santa Marta…”.(12)

La esencia reivindicativa de estas luchas y el nivel de participación de campesinos en ellas determinaron, su importante aporte a los procesos sociales de esta década “ Se calcula que en las luchas en las haciendas de Cundinamarca en la década de 1930 tomaron parte unos 11.000 labriegos, cifra significativa si se tiene en cuenta que según el censo de población de 1938 en Cundinamarca existían unos 50.000 arrendatarios, lo que indicaba que en ese tipo de protesta rural estaba participando el 20 por ciento del total de arrendatarios. En el Tolima en la región de Chaparral participaron en la lucha agraria unos 18.000 campesinos.”.(13)

Todas estas luchas populares mantienen una relación sincrónica con los hechos ocurridos en la Huelga de las Bananeras y de forma principal la brutal Masacre con la que fue reprimida “La intervención brutal del ejército resulto en miles de bajas y desató la indignación en todo el país. Apenas conocido este acto represivo se convirtió en uno de los factores emotivos que unidos a la depresión de 1929, produjeron la caída del régimen conservador en 1930 y su reemplazo tras una victoria electoral por el partido liberal.”(14)

Sin embargo como también es costumbre en este país nada cambia sustancialmente por estas vías, encontrando que “El ascenso al poder del liberalismo no disminuyo la agitación del campo, estimulada por el grave problema del desempleo. Por el contrario, la actitud de ideólogos liberales… así como la organización en 1930 del Partido Comunista como sucesor del Partido Socialista Revolucionario fueron nuevos factores que aumentaron las confrontaciones entre peones y propietarios. ”.(15)

En esta situación a su vez se presenta un escenario represivo que busca revivir los hechos de ciénaga por medio de amenazas a los campesinos en movimiento como lo denuncia el siguiente documento:
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Tendencia esta que se masificaría y se convertiría en una práctica de terrorismo de Estado, cuya aplicación ha tenido hechos grandilocuentes de horror que llegan hasta nuestros días.

LAS SIMILITUDES DE LAS ACCIONES DE LA HEGEMONIA CONSERVADORA DE LOS 20 EN EL PRESENTE.

A pesar de que el fin de la hegemonía conservadora se presento hace setenta y nueve años; presionada en gran parte por su ilegitimidad manifiesta cristalizada en la Masacre de las Bananeras. El escenario democrático propuesto como antítesis a esta barbarie y que pretendió impulsar y asumir el partido liberal con su llegada al poder desde 1930, ha sido mínimo por no decir nulo en nuestro país.

Contrariamente a las aspiraciones del país en la década del 30, la repetición de este crimen de Estado se ha presentado de forma exponencial, llegando a la catástrofe de hoy, ochenta años de masacres y expoliación multinacional, así como de torturas, desplazamientos forzados y en fin genocidio contra el pueblo. Escenificándose durante todos estos años en nuestro país la célebre frase de Gaitán “dolorosamente sabemos que en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida y una temblorosa rodilla en la tierra ante el oro americano.”.(17)

Encontrando así durante estas ocho décadas en este país de Estado de sitio permanente, que hoy se traduce en política de Seguridad Democrática, la cual las clases dominantes buscan convertir en política de Estado. Personajes que en escenarios similares encarnan en farsa y paradoja las políticas realizadas por Miguel Abadía Méndez, Ignacio Rengifo y Carlos Cortez Vargas.(18)

Peor aún se ha revivido por medio de concesiones y leyes como el Estatuto Rural y el Código Minero, la entrega de nuestro territorio y recursos naturales al usufructo de las multinacionales. A su vez el gobierno nacional ha diseñado una política agroindustrial en beneficio de de los biocombustibles, por medio del monocultivo de la palma aceitera y la caña de azúcar, entre otros productos.

LA PERMANANENCIA DE MULTINACIONALES SOBRE EL TERRITORIO NACIONAL Y LAS MUTACIONES DE LA ECONOMIA DE ENCLAVE.


Al igual que con las políticas represivas de la hegemonía conservadora, la presencia de multinacionales sobre nuestro territorio y su práctica de expoliación de los recursos naturales del país, ha continuado registrándose en una mutación de la economía de enclave presentada en la década del 20.(19)

Es así como en Colombia hoy tenemos la presencia de la Afro Gold Ashanti o Quedada, a la cual se le ha dado la concesión de exploración aurífera sobre gran parte del subsuelo de nuestro de nuestro país, el Sur de Bolívar, Nordeste Antioqueño, por ejemplo. También encontramos a la Monsanto, La Dumont, las petroleras BP, OXI, etc.; así como las empresas contratistas norteamericanas asesoras de seguridad del plan patriota, entre muchas otras.

Pero mención aparte merece la United Fruit Company, una de las protagonistas del drama de la Masacre de las Bananeras en el papel de auspiciador y victimario, la cual durante el tiempo ha mutado varias veces su nombre; primero reciclándose al nombre de Sevilla con el cual llego a la zona de Uraba en la década del setenta, convirtiéndola al monocultivo agro exportador del Banano. Luego volvió a reciclarse asumiendo su actual nombre Chiquita Brands International. Todo lo cual sería una simple dinámica de cambio de razón social, de no ser por las connotaciones que ha tenido la actividad de esta empresa para nuestro país.

Cuya esencia encontramos en la ya referida actitud ante la huelga de las bananeras, que de forma magistral expone el entonces representante Jorge Eliecer Gaitán ante el congreso de la República “La compañía quería seguir explotando a los obreros a quienes tiene en la miseria. No quería entrar en transacciones y por eso pedía el Estado de Sitio, lo mismo que el señor Cortez Vargas, para solucionar a bala un problema económico. Naturalmente no hay que pensar que el gobierno ejerció ninguna presión para que se reconociera la justicia de los obreros. Estos eran colombianos y la compañía era americana.”.(20)

Actitud que a pesar de sus mutaciones nominales no ha cambiado, lo cual se comprueba de forma trágica, en la repetición de estos crímenes de lesa humanidad sobre la zona de Uraba, al igual que el auspicio a la incursión y dominio paramilitar sobre este territorio; pudiendo encontrar décadas después denuncias similares a las realizadas por Gaitán. Encontrando de tal forma que “La Chiquita Brands, según los Fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos, no sólo colaboraba con los paramilitares entrando armamento a Colombia, sino que también los financiaba económicamente con pagos previamente revisados y aprobados por altos directivos de la compañía en Cincinnati y los cuales venían realizando desde 1997, luego de un encuentro entre el jefe paramilitar Carlos Castaño y el gerente de Banaldex, empresa filial de Chiquita Brands… Fueron precisamente los cientos de crímenes cometidos en esta zona, acrecentados en la década de los noventa, y la evidencia irrefutable de la financiación por parte de Chiquita Brands y otras empresas transnacionales a grupos paramilitares, por los cuales, el Tribunal Permanente de los Pueblos, acusó el pasado mes de abril de 2006, a dicha empresa por las “violaciones graves y masivas de los derechos laborales, y específicamente de la libertad sindical; por desprecio de la dignidad y de la vida de los trabajadores y sus comunidades, así como por el respaldo a políticas económicas que contribuyen al deterioro dramático de las condiciones de vida y salud de una parte creciente de la población colombiana” y así mismo declarara responsable a los órganos del Estado Colombiano como autores y/o cómplices de los crímenes de lesa humanidad documentados.”.(21)

LA RESISTENCIA DE UN PUEBLO QUE LUCHA POR SU LIBERTAD.
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Así como hasta aquí hemos expuesto la forma y la esencia, del cómo y el porqué se realizo la Masacre de las bananeras en 1928. Igualmente como este hecho se ha traducido en el símbolo del inicio de un genocidio sistemático contra el pueblo colombiano, a través de la aplicación de una política de terrorismo de Estado presente hasta el momento. Lo cual se traduce en los millones de campesinos desplazados forzosamente, las miles de desapariciones forzadas, masacres y las también miles de ejecuciones extrajudiciales. De las cuales el pueblo constituido objetivamente por los obreros, campesinos, Indígenas, afro descendientes y pobladores pobres de las ciudades, continua siendo víctima a merced de los mismos actores que efectuaron la masacre del 6 de Diciembre de 1928 en Ciénaga Magdalena; a saber El Estado Colombiano por medio de su Fuerza Pública y de Agentes ilegales o grupos paramilitares en pro del orden de cosas vigente, así como la industria y de forma específica las multinacionales.

Queremos centrar el final de este artículo rindiendo homenaje a la heroica lucha de este pueblo colombiano, condenado como hemos expuesto al millar de tormentos para impedir sus derechos y que a pesar de ellos sigue luchando y resistiendo. Resurgiendo de la sangre, el dolor y la matanza, en la cual nos han inundado las clases dominantes de este país.

Y que a pesar de esto, en homenaje cotidiano y sincero a los mártires de las Bananeras, se organizan, levantan sus reivindicaciones por la dignidad del trabajo, la tierra, el pan, la libertad y en fin por la construcción de un país diferente al que nos ha tocado vivir durante los últimos ochenta años. Es así como va despertando del letargo de seis años de autoritarismo y Seguridad Democrática, con las recientes luchas de los corteros de la caña de azúcar en el Valle del Cauca, las luchas estudiantiles y la minga Indígena y nacional de resistencia.
(23)

“ José Arcadio Segundo, devorado por la pelambre, indiferente al aire enrarecido por los vapores nauseabundos, seguía leyendo y releyendo los pergaminos ininteligibles. Estaba iluminado por un resplandor seráfico. Apenas levanto la vista cuando sintió abrirse la puerta, pero a su hermano le bastó esa mirada para ver repetido el destino irreparable de su abuelo. Eran mas de tres mil – fue todo lo que dijo José Arcadio Segundo -. Ahora estoy seguro que eran todos los que estaban en la estación. ”.(24)


1 sinopinion.blogspot.com
2 Cien Años de Soledad. Gabriel Garcia Marquez. Pag 299 – 300.
3 Renan Vega Cantor. Gente Muy Rebelde. 2. Indígenas, Campesinos y Protestas Agrarias. p 149.
4 Fundación Manuel Cepeda. manuelcepeda.atarraya.org
5 Líderes de la huelga de los trabajadores en las plantaciones bananeras. De izquierda a derecha: María Cano, Pedro M. del Río, Bernardino Guerrero, Raúl Eduardo Mahecha, Nicanor Serrano y Erasmo Coronel. Guerrero y Coronel fueron asesinados por el ejército colombiano. es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_las_Bananeras.
6 Fundación Manuel Cepeda. manuelcepeda.atarraya.org.
7 Gabriel García Márquez. Cien Años de Soledad. P. 295-296.
8 Casa abandonada luego de la Masacre de las Bananeras. Fundación Manuel Cepeda. Opid.
9 Trabajadores de las bananeras del Magadalena. Fundación Manuel Cepeda. Opid.
10 Renan Vega Cantor. Gente Muy Rebelde. 2. Indígenas, Campesinos y Protestas Agrarias. P.178.
11 Ibídem. P 148.
12 Pierre Gilhodes. Las Luchas Agrarias en Colombia. P 35 – 36..
13 Marco Palacios. El Café. P 377.
14 Pierre Gilhodes. Opid. P 34.
15 Ibídem – Opid. P 34.
16 Renan Vega Cantor. Opid. P 144.
17 Jorge Eliecer Gaitán. La masacre de las Bananeras. Discursos Ante el congreso de la República. Septiembre de 1929 .p 77.
18 En su orden presidente de la república, ministro de gobierno y general jefe civil y militar de la provincia, duran te la masacre de las bananeras.
19 Imagen Extraída de www.pacocol.org.
20 Jorge Eliecer Gaitán. Ocit. p77.
21Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. ¿HAY O NO INVESTIGACIONES EN EL CASO DE LA MULTINACIONAL CHIQUITA BRANDS EN COLOMBIA?. Prensa- Colectivo. 20 marzo 2007.
22 Guardia Indígena. Minga de Resistencia Indígena y popular Bogotá Noviembre de 2008. Archivo Asociación Campesina de Antioquia.
23 Minga de Resistencia Indígena y Popular. Bogotá Noviembre de 2008. Archivo ACA
24 Gabriel García Márquez. Cien Años de Soledad. P 305.

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